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Enrique Bunbury regresa con un esperado disco con el que se desmarca estilísticamente de su anterior “Greta Garbo”, un crepuscular “Cuentas pendientes” donde el músico (que incide en llamarse a sí mismo “músico” y no como “rockero”) regresa a su querencia por sonidos latinos, tendiendo ciertos puentes culturales a discos anteriores, pero llevando más lejos su necesidad de bucear por estilos que no les son ajenos. Hemos podido hablar con el cantante de este nuevo disco, de sus problemas con el dichoso glicol, de cine, de jazz…
Dos años desde la publicación de “Greta Garbo”, han sido dos años intensos entiendo, con el tema del glicol de por medio. Este “Cuentas pendientes” tiene un aire crepuscular, ¿qué tenías en mente a la hora de componer estas canciones? El saber que no habría más giras como las de antes (esto es, extensas y extenuantes), ¿te ha dado una perspectiva distinta a la hora de acometer el disco?
La gira de Greta Garbo, fueron once Shows Únicos que me tomé con cautela. Era la vuelta a los escenarios después de los problemas que tuve con el Glicol. Afortunadamente, eliminando el humo de escena, mis problemas se volatilizaron. Esta gira con el Huracán Ambulante es de quince shows, por decisión propia. No estoy muy interesado en las giras largas que he hecho durante toda mi vida. Prefiero dedicar tiempo a escribir, componer y grabar. De alguna forma, Greta y Cuentas Pendientes son herederos de esa decisión. Son discos que nacieron de forma paralela. Estas canciones empezaron en la misma época. En un momento dado, decidí que, por contenido, el disco que tocaba publicar primero era Greta, así que aparqué este proyecto hasta terminar con los shows. Seguí componiendo canciones, sabiendo que quería enfocarme en un disco de raíz, más centrado en el folklore y la tradición hispana y latinoamericana. Los temas de las canciones son muy variados, con distintos personajes, mezclando lo personal con algunas reflexiones sobre otros temas más o menos cercanos.
Recuerdo una entrevista tuya en Popular 1 cuando publicaste “Pequeño” en el que se te preguntaba sobre el cambio que suponía aquel disco respecto a “Radical sonora”, que había representado un volantazo al sonido de tu carrera hasta entonces. Tu respuesta venía a decir (no tengo tanta memoria como para citarte exactamente sin tener que desempolvar mis viejas revistas) que aquel nuevo cambio estilístico era algo previsible en lo que habría de ser tu carrera, y desde entonces puedo confirmar que tu inquietud musical ha ido más allá del habitual discurso de muchos músicos… boleros, electrónica, sonidos más oscuros… ¿buscas sonoridades conscientemente? ¿dejas que las músicas y las culturas se filtren o tienes, valga la redundancia, filtros?
Intento establecer un marco de trabajo, un área en la que las canciones caigan y se puedan desarrollar. Una canción, tocada al piano o la guitarra, tiene infinidad de posibilidades acercándolas a un género u otro, arreglándolas con una instrumentación determinada. He grabado discos muy eclécticos, los tres con el Huracán o Palosanto con los Santos Inocentes, pero desde hace unos cuantos discos intento ser más estricto con el territorio en el que se mueven las canciones. Este “Cuentas Pendientes” tiene unas delimitaciones muy claras y aunque parezca paradójico, creo que las limitaciones liberan y facilitan mucho las cosas a la hora de tomar decisiones.
¿Por qué parece que no puedes ser rockero y dejarte llevar por otras sonoridades? Ahí están Derby Motoreta’s Burrito Kachimba desde Sevilla o Moura desde Galicia…
No sé si hay alguien que piensa en esos términos a día de hoy. Claramente yo nunca he pensado de esa manera. Aunque el término rockero me suena extraño y no sé si a mí me concierne. Soy un compositor de canciones y los géneros o la instrumentación que utilizas en una grabación me parecen herramientas con los que moldeas la obra, colores en la paleta.
En una industria que se ha vuelto de consumo instantáneo, ¿crees que el concepto “obra artística”, o “álbum” sin más (no digamos ya conceptual), tiene aún un lugar y un sentido?
Escucho repetidas veces que el álbum ha muerto y que vivimos la era de los singles. Creo que es una frase hecha con muy poca base sostenible. No creo que encuentres a ningún artista que abandone el álbum como medida de su momento creativo, como delimitación de su estado creativo en un momento determinado. Hasta el artista mainstream más insustancial y tontorrón publica álbumes para explicar su nueva etapa comercial. El larga duración tiene una vida plena y está muy vivo. Otra cosa es que haya oyentes que prefieran escuchar playlists confeccionadas por algoritmos o ellos mismos, con sus canciones preferidas, pero siempre hubo quien escuchaba la radio y se quedaba con los éxitos del momento o lo que le programaran.

Corrígeme si me equivoco, pero creo que has grabado el disco en México. ¿Te ha afectado de alguna forma el tiempo que has estado allí? Es un país absolutamente mágico y a la vez puede ser una tierra dura y peligrosa. Sé que tu relación con México viene de atrás, ¿qué tan fascinante te parece? He de reconocer que cuando te has acercado a aquellos sonidos es cuando más he disfrutado de tus canciones, sin desmerecer el resto, pero sentía que a tu voz y a tu música le proporcionaba una calidez que le sentaba genial.
Muchas gracias por tu apreciación. Me gusta seleccionar estudios de grabación residenciales, donde la experiencia del registro sonoro se convierta en una experiencia vivencial, durmiendo en el estudio con músicos y técnicos, experimentar la convivencia. Hablar del disco en el desayuno, y de la vida y otros asuntos en las cenas. Así, grabé en Gallery Studios a las afueras de Londres un par de discos, en MusicLan en Figueres unos cuantos o en Sonic Ranch, en Texas, grabé tres álbumes. En El Desierto es el segundo que grabo. Es un estudio en el Desierto de los Leones un bosque mágico a las afueras de la Ciudad de México.
De hecho, este “Cuentas pendientes” me recuerda a “El viaje a ninguna parte”, ¿puede ser que tenga cierta hermandad con aquel disco? Lo cierto es que los sonidos latinos se “cuelan” con facilidad en tu música.
Yo veo diferencias más claras que las conexiones. El Viaje no era un disco tan latino, había rockabilly, country, canción dylaniana o fronteriza, incluso algo de influencia de Nick Cave y Tom Waits. Es cierto que había pinceladas de latinidad y alguna canción que sí era de género. Pero este Cuentas Pendientes, es un disco muy centrado y ortodoxo. Hemos grabado con músicos de estudio que provienen del folklore y del latín jazz, centrados en instrumentación muy orgánica y acústica, con el piano, la guitarra española, el contrabajo y la percusión como base primordial del disco, creando algunos arreglos minuciosos a su alrededor. Entiendo la conexión, porque es, de entre mis discos, uno de los que contiene algo de latinidad, pero el enfoque y las pretensiones eran muy distintos, a mi parecer.
Ahora vives en Estados Unidos, no puedo dejar de preguntarte por dos cosas… ¿cómo ves la escena musical de Los Angeles? Hace poco estuvimos hablando con Ale Campos, la guitarrista y cantante de Las Nubes, de Miami, y hablaba de una escena maravillosa, con gente como Thurston Moore o Iggy Pop mezclándose con naturalidad con los músicos locales… ¿cómo anda el tema musical en Los Angeles?
Hay buenas bandas y artistas en todas las ciudades. Solo hay que permanecer atento. Aunque tampoco te puedo decir que me preocupe mucho de dónde es cada artista que me gusta. Muchas de las mujeres guitarristas y autoras que me gustan están afincadas en Los Angeles: Courtney Barnett, Sharon Van Etten, St. Vincent. Surgen artistas como LA LOM que se acercan a los sonidos latinos. Y hay una escena de rockabillyo de revival 50´s y 60´s muy interesante con artistas como Nick Waterhouse. Y en Topanga, donde vivo está el estudio de Jonathan Wilson que ha grabado a Big Thief, Father John Misty, Angel Olsen o Bella White.
La segunda pregunta al respecto es, siendo español, europeo, latino… viviendo en Estados Unidos, ¿cómo estás viviendo el “terremoto” Donald Trump?
No hablo de política.
En Rock Bottom hemos inaugurado hace poco una sección de jazz. En varios discos hemos creído apreciar toques de jazz (“Expectativas”, “Curso de Levitación Intensivo” e incluso en “El Viaje a Ninguna Parte”); más allá de esto, como aficionado, ¿cómo es tu relación con este género? ¿qué artistas o álbumes te han conmovido más?
Me encanta el jazz. Obviamente mi época favorita abarca desde Louis Armstrong hasta el Bitches Brew de Miles Davis, con todos sus cambios y evolución fascinante. Desde los 30 hasta el 75. Pero escucho discos de jazz que se publican en la actualidad que me interesan mucho como Jeff Parker, la Preservation Hall Jazz Band, Xhosa Cole, Charles Lloyd, Kamasi Washington…
Para terminar…Tenemos un amigo en común cuyo nombre comienza por Tali y acaba en Carreto, que además de amigo es colaborador de Rock Bottom Magazine (su sección Spotifilm es puro Tali) y me dice que eres un gran cinéfilo, así que tengo que preguntarte por alguna película (o serie) que hayas visto últimamente y nos recomiendes. Yo te recomendaría, si no la has visto, “The Offer”, una serie sobre la producción de “El Padrino” que es una maravilla.
Tali, ¡tan querido! Me gusta el cine y hago por ver películas buenas, aunque se me cuele algún bodrio. Pero creo que se hace un gran cine y que mucho queda oculto entre tanta serie y películas insustanciales, a mi parecer. Con Tali compartimos gusto por el terror alternativo y loco. Late night with the Devil, Longless, Mom and Dad y Strange Darling, me parecieron maravillosas. También me gustaron, en otros géneros: Dream Scenario, El Conde, Firebrand, Iron Claw, La Chimera, Perfect Days, Queer, The Promised Land, Volveréis, Past Lives, All lof Us Strangers y The Holdovers. Pensando en películas recientes que, lógicamente, no es lo único que me interesa.
Muchas gracias, Enrique.
¡A ti Javi!
Javistone/Juan Torres



