Radio Futura: Clásicos irrrepetibles.

Los músicos se cuelan en tu vida y forman parte de ella. Algunos además te construyen. No puedes imaginarte sin ellos, sin su influencia. Eres como eres, en parte, por ellos. Y cuando se van, en realidad para tí siguen ahí, solo que ya no suenan en tu radar. Tú sigues haciendo barridos, rodeado de todo lo que te dieron, sus sonidos, sus imágenes. Siguen ahí, pero ya no están aquí.

Enrique Sierra no era un “guitar heroe”, era un héroe a secas. Tenía una imagen siempre llamativa, espectacular en su momento, y sin embargo en el escenario parecía más interesado en que se le oyera. No en que se le oyera a él, sino en que se oyera su guitarra en su sitio. Es lo menos parecido al típico guitarra que uno se pueda imaginar. Y en cierto modo la historia de Radio Futura empieza y termina con él.

Cuando Enrique falleció (febrero 2012) el golpe fue importante para mí. No era un secreto que su salud lo tuvo siempre entre la espada y la pared, y hacía ya tiempo que su creatividad se desarrollaba en la trastienda pero cuando la noticia saltó a los medios fue un jarro de agua fría monumental. Se había ido una de mis personas favoritas, un músico crucial en la historia de uno de mis grupos esenciales. Y al mirar hacia atrás, me di cuenta de que esa historia tuvo lugar cuando yo tenía entre 9 y 22 años, cuando mi idea de las cosas tenía todavía menos perspectiva que ahora. Así que, como buena mitómana obsesiva, volví a revivir su carrera desde mi presente con otros ojos. Y aunque Radio Futura tiene reconocimiento, no dejan de parecerme un secreto a voces. Hay un trabajo de fondo, más allá de su discografía, al que no se le hace del todo justicia. Su inocencia, su compromiso, su osadía y su calidad deberían ser repasadas

A principios de 1979, a escasos 3 años desde la muerte de Franco, España era un territorio nuevo para explorar, y entre los exploradores estaba Herminio Molero, agitador cultural y artista de todos los palos. Molero decidió fundar un grupo de música. Reclutó adeptos entre el colectivo cultural Corazones Automáticos, que escribían artículos musicales para distintas publicaciones. Entre estos estaban los hermanos Santiago y Luis Auserón. Santiago había vuelto de París licenciado en Filosofía y Luis estudiaba Arquitectura, más interesado en la pintura que en la música. La primera formación se llamó Orquesta Futurama e incluía hasta 10 miembros, pero pronto se disolvieron sin grabar nada. De Futurama pasaron a llamarse Radio Futura, nombre que adoptaron de una estación de radio italiana. Además de Molero (sintetizadores) y los hermanos Auserón, quedaron Javier Pérez (voz y percusión electrónica) y Enrique Sierra (guitarra), que había formado parte de Kaka de Luxe. A la vuelta del servicio militar Enrique se encontró sin grupo y le invitaron a pasarse por el local donde ensayaban. Era la pieza que faltaba y resultó ser de las más relevantes. Era el que tenía más experiencia y conocimientos musicales.

Santiago Auserón: “Enrique Sierra fue el espíritu central, el magma de Radio Futura, a lo largo de todas sus formaciones […] Sin su sentido de la sonoridad eléctrica, Radio Futura nunca habría cuajado”.
(FB).

Luis Auserón: “Era mi maestro. Me enseñó a tocar mis primeras notas. Era lo más grande. Mucho más que nosotros, que no éramos más que unos asesores estilísticos. Dos cantantes, uno que no sabía tocar, que era yo. De hecho, yo estaba a punto de irme cuando Herminio nos citó un lunes. ‘He estado en el Rastro, me he encontrado con Kike Sierra y me ha dicho que sí. ¡Ya está!’, pensé. ¡Si venía Kike estábamos salvados!. Con Kike Sierra todo empezó a funcionar”.
(EFE) .

Animaron a Luis a hacerse con el bajo y Santiago tomó la guitarra, aunque pronto su carisma y su talento para las letras se hicieron obvios. En octubre dieron su primer concierto en el Ateneo de Madrid y llamaron la atención, ya que Molero era bastante conocido en los ambientes de la modernez. Entre otros, Jesús Ordovás en Radio 3 y Paloma Chamorro en TVE se hicieron eco de ellos. Telonearon a Elvis Costello en Badalona y firmaron un contrato con Hispavox.

Enrique: “Imagínate: en el año 79, éramos un grupo que no llevaba batería sino caja de ritmos, cuando prácticamente no existían.”

 Santiago: Íbamos a festivales en los que, antes que nosotros, tocaban Los Rebeldes. Teníamos a todos los tupés delante, y nosotros con la caja de ritmos y esa pinta de banda sexualmente ambigua, por no decir sospechosa.

Luis: Sexualmente divergente [risas].

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998

Más tarde ficharon al batería Carlos Velázquez, que se hacía llamar Solrac (Carlos al revés) y que no aparecería en la portada del primer disco porque según Hispavox no daba la imagen. En 1980 se publica “Música Moderna”, el primero de su discografía aunque el núcleo duro de Radio Futura (los Auserón y Sierra) no lo reconoce como tal y oficialmente digamos que lo ignoran. El grupo era otra cosa, ellos no tenían el control creativo y la voz de Santiago no sonaba muy suya. Muchos lo atribuyeron a su juventud, pero ellos tienen otra explicación.

Santiago: Aquello fue un producto tan manipulado desde el punto de vista de la producción y de la comercialización, que no nos reconocemos en él. Somos conscientes de que a gente que le gusta Radio Futura, aquello le hace gracia como objeto cultural histórico. A nosotros nos gusta también.

Luis: En aquella época éramos colaboradores: la línea la marcaba Herminio. Nosotros nos podemos sentir responsables a partir del single de La estatua del jardín botánico.

Santiago: Cuando salió “Música Moderna” a la calle, nos asustamos. En las maquetas aquello sonaba bastante interesante y muy raro. Era experimentación descarada. Pero cuando fue mezclado, acelerado para que las voces sonaran más mariquitas…

Enrique: Una operación de la que aún no sabemos quién fue el responsable…

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998

 Digamos que este disco fue el prólogo. En “Música Moderna” hay justamente eso, 10 temas muy modernos para su época. Un refrescante experimento pop del que en general me quedo más con la primera mitad (descartando “Ivonne”) y de la segunda rescataría “Trepidación”. Mi favorito es “Cinco semanas en globo”.

Se editaron dos singles: “Enamorado de la moda juvenil” (que hoy en día sigue sonando como el himno representativo de aquella época) y más tarde “Divina”, una versión del “Ballrooms of Mars” de T-Rex que Santiago tradujo y adaptó con Alaska en mente. En la cara B de este single iba “Interferencias”, un temazo que no estaba incluido en el disco y del que hay un par de fantásticas versiones en directo en YouTube (Benidorm-1983; Rockola).

Hispavox apostó fuerte por el grupo pero a su manera, vendiéndolos como un fenómeno comercial para jovencitos fans. Tuvieron éxito y tocaron en varias ciudades del país pero en ese primitivo combo experimental pronto empezaron a surgir divergencias.

Santiago: Tuvimos que sentarnos los cinco y aclarar qué queríamos hacer: si Warhol u otro tipo de experimentación. Nosotros tres (Santiago, Luis, Enrique) queríamos un cuarteto de rock con modelos como los Clash, que sabían integrar en el rock europeo cadencias del reggae, y Cure, que tenían un gran refinamiento en las melodías. Decidimos profesionalizarnos. Lo dejamos todo, a pesar de tener a la compañía en contra porque no queríamos entrar por la vía fans. Tuvimos que cambiar el sentido del grupo, lo que costó varios años.

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998

A medida que Radio Futura se profesionalizaba, iba dejando de ser una creación de Herminio para trasladarse la fuerza de gravedad al compacto núcleo formado por los músicos de la base rítmica —Enrique, Luis, Solrac—y Santiago, que, tanto dentro como fuera de escena se mantenían siempre en amor y compañía. Herminio no se adaptaba bien al rol de banda on the road que ellos habían digerido con facilidad y empezó a marginarse, así como Javier, aburrido del nuevo giro que tomaba lo que en un principio era solo ir de estrella.

MÚSICA MODERNA, Fernando Márquez.

Javier dejó el grupo a finales de año pero para Herminio la cosa no iba a ser tan fácil, al fin y al cabo era su proyecto y su grupo el que se escapaba de sus manos. Llegó incluso a reclamar la propiedad del nombre del grupo ante los tribunales pero tal y como él mismo explicaría “El juez falló en mi contra con el argumento de que Santiago estaba más centrado en la música, que yo era más disperso. El músico (en concreto) frente al artista (en general)”.

Estamos en 1981 y aquí nace la que es mi formación favorita de Radio Futura, la del cuarteto: Santiago, Enrique, Luis y Solrac; voz, guitarra, bajo y batería. Comienzan a ensayar nuevos temas y a definir su sonido, alejándose del pop hacia el punk y el rock, coqueteando con tantos otros sonidos. Eran jóvenes y atrevidos, sin complejos, y había método en su locura. De esa época surgieron temas como “La secta del mar, “Un africano por la Gran Vía” y “Oscuro affaire”. Pero Hispavox no estaba por la labor de apoyar a este work-in-progress, querían un grupo pop más facilito de controlar, empaquetar y vender, y durante los siguientes tres años los dejaron vagando solos por el desierto.

Enrique: Presentamos maquetas y maquetas y cada vez la respuesta era más indecente. Cada vez se reían más. «Mira reinas, vosotras habéis firmado un contrato que, como sois muy jovencitos y no tenéis ni puta idea, no habéis leído la letra pequeña, pero este contrato os obliga de por vida. Entonces, o sacáis lo que queremos que saquéis, o no vais a volver a grabar en vuestra vida».

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998.

Ellos no se rindieron y siguieron adelante con lo suyo. Las maquetas que Hispavox rechazaba iban directas a las emisoras de radio, donde sí encontraban salida y fans, y así siguieron grabando nuevos temas y tocando en directo por todo el país. Tuvieron el acierto de crear su propia agencia de management, Party? (luego Animal Tour), con su amiga y mánager Paz Tejedor al frente. La vida en la carretera les sentaba como un guante y de todos estos viajes surgirían grandes temas en el futuro. Y aunque la crítica no sabía muy bien cómo encajarlos o definirlos, los temas ya tenían una audiencia que los conocía y estaba hambrienta de tener un disco que llevarse a casa.

En 1982 se publicó el single de “La estatua del jardín botánico”, una canción inmensa que jamás dejará de ser un misterio, de la que grabaron un vídeo onírico y cautivador donde nos dejaron marcados con su imagen. Santiago era (y es) guapo a rabiar, Enrique tenía una imagen totalmente marciana y rompedora que cambiaba cada cuatro días, Luis le acompañaba muy bien en el empeño y Solrac hacía lo que podía. No se había visto cosa igual. Radio Futura fueron pioneros en esto de grabar vídeos musicales en España.

Santiago: “La canción se me ocurrió mientras escuchaba “Another green world” de Brian Eno y leía la Monadología del filósofo alemán Leibniz. Ese librito tiene unas imágenes muy misteriosas que hablan de que dentro de cada estanque hay nuevos estanques y nuevos jardines, en el que siempre encontraremos nuevos peces y nuevas plantas. Esa imagen de mundos dentro de mundos me impresionó mucho”.
Rolling Stone.

En 1983 y ya próximos a finalizar contrato con Hispavox publicaron un segundo single, “Dance usted”, un tema funky, bailongo, a la zaga del “Let’s dance” de Bowie. De esta primitiva versión de “Dance usted” grabaron un curioso vídeo donde Santiago y Solrac boxean en un ring mientras Enrique y Luis trapichean por allí. En 1984 la compañía aprovecharía para publicar un recopilatorio simplemente titulado “Radio Futura”, donde se incluía el material de “Música moderna” exceptuando dos temas a cambio de introducir estos dos sencillos, y una vez libres de Hispavox a finales de año llegan a un acuerdo con Ariola para grabar su siguiente disco, sin firmar contrato.

Enrique: “Les dijimos: somos unos paranoicos con las compañías porque tenemos una experiencia horrible. No queremos firmar un contrato (no firmamos hasta el siguiente disco) y queremos producir nuestro disco. No teníamos ni idea, pero pedimos un estudio barato en que pudiéramos estar un montón de horas y aprender.”

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998

El estudio escogido es Doublewtronics en Madrid, donde pasan un par de meses grabando y autoproduciendo los temas que ya tenían más que rodados en la carretera. Su escasa experiencia en las labores de estudio tal vez no logró todo el brillo que merecían esas canciones y aún así el disco es un clásico repleto de grandes temas que perdurarían en su repertorio y en la memoria de nuestra generación y las posteriores (¿quién no ha saltado al ritmo de “Escuela de calor”?) y que siguen sonando frescos. Algunos serían regrabados con más cuidado en el futuro pero el sonido de esta banda es ya muy potente: el bajo de Luis suena bien alto, la guitarra de Enrique llega directa, y ambos forman un equipo brutal que les da un ritmo inconfundible. Encima de ello, Santiago, cuya voz y talento para las letras son ya algo incontestable, consiguiendo encajar la métrica del castellano, más dura y angulosa que la del inglés, en los ritmos del rock, haciendo que sonara mucho mejor y muy nuestra.

Es 1984 y “La ley del desierto, la ley del mar” está en la calle, el auténtico primer disco de Radio Futura. Como su título y una pequeña introducción escrita nos indican, los temas incluidos tienen dos sabores: una cara A dedicada al desierto, más punk, agresiva y seca, y la B dedicada al mar, más funk y latina. (“Oscuro affaire” de alguna forma se escapó de la cara A.)

El primer single fue “Escuela de calor”. La canción fue todo un éxito, un tema muy rítmico con un riff de guitarra inolvidable. De esta hicieron un vídeo que sigue un poco la dinámica del de “Dance usted” en esto de repartir a los miembros por equipos: Santiago y Solrac cambian el ring por la pista de baile, mientras Luis y Enrique se dedican a agitar, el primero una coctelera y el segundo unos dados. Están solos y a cargo de un local en el que entran dos mujeres, a las que Santiago deja dormidas echando algo en sus bebidas y al final se las llevan en una furgoneta. Uno de esos vídeos que nunca habríamos visto ver la luz en nuestro políticamente correcto siglo XXI.

El segundo single sería el de “Semilla Negra”. Esta canción fue la primera apuesta fuerte del grupo por integrar los ritmos latinos en el rock. Fue escrita para Miguel Bosé entre Luis y Santiago, que a veces se buscaba la vida escribiendo temas por encargo o participando en historias como el programa de TVE “La bola de cristal”, donde nos dejó otro puñado de canciones y vídeos míticos en la programación infantil/juvenil, incluyendo “Siempre seré un niño” donde también aparecían Luis y Enrique. Pero volvamos al asunto. Bosé rechazó la canción y ellos acabaron rescatándola. El tema fue remezclado en Londres con la guitarra de Raimundo Amador y bajo la producción de Joe Dworniak y Duncan Bridgeman. Dworniak entra así en el universo de la banda para no dejarlo ya en el futuro. Santiago diría: “En los discos nos ayudó mucho Joe Dworniak, que es un hombre con excelente oído y con gran sensibilidad. Se hizo amigo nuestro y realmente se podría decir que fue el cuarto Radio Futura”.

El disco tiene tirón y el grupo sigue girando por todo el país hasta que en noviembre se recluyen en el estudio, entre El Escorial y Madrid, a grabar las maquetas de su segundo disco. Durante febrero y marzo de 1985 viajan a Londres y allí graban “De un país en llamas”, de nuevo con Dworniak y Bridgeman. En comparación con el anterior, el proceso creativo fue mucho más rápido, con temas nuevos que aún no habían tocado juntos. Buscaban un sonido más profesional utilizando tecnología y efectos que aún no estaban disponibles en nuestro país, tratando de acercarse a sonidos como los de David Bowie, John Cale o Talking Heads.

El resultado es un disco por el que yo siento adoración pero intentaré ser objetiva. Bueno, hasta aquí: el disco es la hostia. Es verdad que está cargado de efectos (“barroco”, lo etiquetan los críticos de buen gusto) y su sonido no es fácil de traducir al directo. Es un disco extraño y seco, hay que dejarse llevar a su terreno para hacerse amigo de él, pero el viaje es inolvidable. Desde “No tocarte” hasta “La vida en la frontera” está repleto de temas bastante inclasificables, sonidos que son atmósferas y letras que crean imágenes, con el personaje de “El tonto Simón” acercándonos de nuevo a los sonidos latinos y donde Enrique incluyó un timple (me hubiera encantado ver eso). Éste colabora con un par de temas: “La ciudad interior” y “En alas de la mentira” que son muy de esa mezcla entre poesía y punk que era Enrique.

El disco tuvo éxito comercial, superando las ventas del anterior, pero la gira fue más corta y el cuarteto no era todo lo estable que parecía. Ya habían surgido tensiones durante la grabación, por lo novedoso del proceso, la creciente necesidad de profesionalización del grupo y la insistencia en acercarse a los sonidos latinos. Solrac no estaba de acuerdo con estas cuestiones y deciden separarse, dando su último concierto con ellos el 26 de octubre del 85. No hemos vuelto a saber de él.

Santiago: La época del cuarteto fue muy divertida. Con Solrac en la batería nos reíamos mucho, aprendimos cosas juntos y conseguimos sonar con la potencia que buscábamos, pero el ritmo de los conciertos iba a piñón fijo. (…) Solrac nos decía que él pasaba de tocar «merecumbé», esa era su expresión, siempre locuelo y divertido. No es que pretendiésemos por aquel entonces sonar «latino», pero andábamos buscando patrones rítmicos flexibles, sincopados, que permitiesen ir más allá de la rigidez de una matraca continua, como en subidón de anfetamina, una flexibilidad a la que nosotros llamábamos ‘punk-funk’ medio en broma. Ese era nuestro objetivo en aquel periodo.

histericasgrabaciones.blogspot.com.es

En 1986 Santiago, Luis y Enrique deciden tomarse un respiro, dejar la carretera y replantearse la situación. Renovar contrato con Ariola pero seguir siendo independientes. Grabar un disco que fusione el español y los ritmos latinos con el rock’n’roll y el rhythm and blues. Y que suene tan grande como los de las mejores bandas internacionales. Fichan a Carlos Torero como batería y a Pedro Navarrete como teclista y con esta formación de quinteto empiezan a ensayar los temas para el nuevo disco, firmados en su mayoría por Santiago y Luis. Ya en septiembre Dworniak viaja hasta Madrid para grabar las primeras maquetas en las instalaciones de RCA-Ariola, donde contaban con un equipo de grabación con modelos clásicos de los años 60. Tras meses de ensayos y la banda ya tuneada, graban las maquetas en directo con todo el grupo tocando juntos. Deciden lanzarse a la aventura de grabar el disco en Nueva York. Tengamos en mente que estamos hablando de 1986. La idea era hacer un disco con sonidos naturales y la menor tecnología posible, el polo opuesto del disco anterior.

En noviembre se van a los estudios Sigma Sound donde pasaron 6 semanas grabando y mezclando el material, en una ciudad que en aquella época describieron como “Disneyland para los rockeros”. En efeeme.com hay publicado un texto de Enrique titulado “Así se hizo La Canción de Juan Perro” que es un relato fantástico y de primera mano de la grabación del disco. Pudieron contratar a músicos como el percusionista cubano Daniel Ponce y el cuarteto de viento The Uptown Horns, que trabajaron con artistas como Tom Waits, James Brown o los Rolling Stones.

 De allí vuelven con el flamante “La canción de Juan Perro”, que se publica en 1987, un disco con el que el grupo puso toda la carne en el asador y el resultado no defraudó a nadie. Diez temas con sabor americano y caribeño. Desde el glissando de Pedro Navarrete que abre el disco en esa divertida “En un baile de perros” hasta ese casi corto cinematográfico que es “El canto del gallo”, el ritmo no decae en ningún momento. Temas muy rockeros como el que abre el disco, “A cara o cruz” o “37 grados”, canciones muy líricas y poéticas como “El hombre de papel”, “Lluvia del porvenir” o “Luna de agosto”, el blues de “La mala hora”, el reggae de “La negra flor”, y la preciosa“Annabel Lee”, una adaptación del poema de Edgar Allan Poe, el único tema del que se haría un vídeoclip.

El grupo se siente orgulloso y satisfecho de este trabajo y razones no les faltan. Habían cumplido un sueño. El disco tuvo buena recepción entre el público y fue muy radiado en emisoras comerciales. Las ventas se mantuvieron al nivel del disco anterior pero este había salido más caro de hacer, así que apenas se cubrían los costes de producción, cosa que a la discográfica no le gustaba. Se plantea la posibilidad de grabar un disco en directo, algo que el grupo llevaba tiempo barajando.

La banda estaba lista para echarse a la carretera y tenían un buen número de fechas cerradas. El primer concierto de la gira de presentación del disco fue el 1 de mayo de 1987 en Barcelona, pero por desgracia Enrique cayó gravemente enfermo y tuvo que ser hospitalizado ese mismo día. Enrique tenía una enfermedad renal grave, hereditaria, crónica y de carácter evolutivo, a la que puso bastante resistencia y le ganó unos cuantos años más de los que nadie pensaba. La banda consiguió no cancelar ningún show, improvisando con varios guitarras. Tras algunos intentos se quedaron finalmente con Javier Monforte. Cuenta Santiago que Enrique “se escapó del hospital al tercer día, apareció en Lérida (donde estábamos probando a Alex Sánchez, de los Lone Star) y pactamos con él que no hiciera locuras, que íbamos a sujetar el grupo como pudiésemos hasta que él volviera, porque confiábamos en que se pondría bien de nuevo. Así fue, salió de una situación crítica y unos meses después se reintegraba en el local de ensayo. Venía bastante tocado físicamente, por lo que decidimos mantener al guitarrista que había estado con nosotros aguantando el tirón, Javier Monforte”. Este año el grupo viajó también hasta México, donde dieron unos accidentados conciertos.

Santiago: ¡Como para olvidarlo! Aquello estuvo a punto de convertirse en un serio problema de orden público. E incluso en una masacre, porque el piso temblaba en serio, con los saltos que daba la gente que abarrotaba la sala, y había que sujetar el equipo de PA para que no se derrumbase. El concierto mágicamente llegó a su fin, todos salimos vivos, felices y contentos. Salvo la gente que se quedó en la calle.

MUSIC: LIFE (Magazine México)

Mientras, Enrique pasó el tiempo en hemodiálisis hasta que finalmente fue sometido a un trasplante. El plan para 1988 era la vuelta de Enrique al grupo, ya recuperado, y la grabación del disco en directo. Con este fin en mente, para la tranquilidad de todos y para darle al grupo un sonido aún más contundente, Monforte se mantiene en la formación, que ahora es un sexteto. Así van rodando el sonido de la banda en la carretera, aunque a mitad de temporada cambian de batería, entrando Óscar Quesada. La idea inicial era grabar conciertos por toda la geografía con una unidad móvil, “El Camión”, pero esto probó ser muy costoso y al final se grabaron algunos shows de prueba (grabaciones que han salido a la luz por diferentes vías, como la edición 25 Aniversario de “La canción de Juan Perro) y los definitivos para el disco, que fueron 2 shows en Valencia los días 28 y 29 de octubre.

Con este material se publicó en marzo del 1989 un disco doble con 11 temas, aunque quizás la autoexigencia del grupo y las dificultades propias de la grabación le restaron un poco de alegría, por decirlo de alguna forma.

Santiago: “Es cierto que no tiene la misma temperatura que el directo de entonces, debido a la grabación y a algunos retoques, quizá excesivos. Pese a todo, me parece un disco aceptablemente caliente y verídico. Contiene algunos de los mejores registros de ciertas canciones.”

MUSIC: LIFE (Magazine México)

Con la cuestión del directo ya saldada, lo siguiente era grabar un nuevo disco para publicarlo ese mismo año y hacer una gira para celebrar el décimo aniversario del grupo. Ese disco sería realmente el último de Radio Futura, “Veneno en la piel” (si bien igual que “Música Moderna” fue una especie de prólogo, todavía publicarían un epílogo). “Veneno en la piel” no lo tuvo fácil. Terminadas las primeras bases de los 10 temas, Enrique causa baja de nuevo, esta vez por un aneurisma que le deja el brazo izquierdo semi-paralizado y habrá de ser operado. El grupo ficha y sale de gira entre agosto y noviembre con Ollie Halsall y el propio Santiago a las guitarras (en esta gira fue la única vez que les vi en directo, a mis 19 añitos, y tuvo que ser sin Enrique). Van probando algunos de los nuevos temas que están grabando aunque se nota la falta del sonido único de Enrique, cuestión que a mi parecer es bastante patente en el resultado final del disco.

En noviembre, ya con Enrique recuperado, vuelven al estudio hasta dejar listo el álbum a principios de 1990. Además del trío, Ollie Halsall a la guitarra y Antonio Moreno a la batería completan la formación que grabó este disco en Madrid. Con esta formación pero cambiando de nuevo de batería, Antonio Vázquez, se haría la gira del disco.

“Veneno en la piel” iría directo al Nº1 de las listas de ventas. Los singles “Veneno en la piel” y “Corazón de tiza”, además de sus vídeos, estaban presentes por todas partes. Tuvo éxito comercial pero a algunos de los que habíamos crecido junto a Radio Futura nos dejó un sabor extraño en la boca. Había grandes temas, pero no tanta fuerza ni cohesión. Creo que en el fondo de ese trabajo se nota la falta de Enrique y de su complicidad con Luis, lo que hace que el disco quizás me suene más a Santiago que a Radio Futura. “Si me dejas solo”, “Imagen pública”, “Al otro lado” y la preciosa “Mercuriana” son mis temas favoritos.

Su estatus de Nº1 y su peso en la industria musical les permitió, a la vez que les obligó, realizar la gira con un equipo técnico y humano de alta categoría, actuando en recintos masivos (la Monumental en Barcelona, Las Ventas en Madrid) capaces de albergar a las cantidades de público que los solicita. Este éxito era asfixiante para el grupo.

Santiago: “Las ventas se duplican. El aparato de seguridad en los conciertos se complica. Hay que duplicar también el equipo de sonido en directo, que pese a todo apenas alcanza a cubrir el griterío. El público multitudinario empieza a tener otro talante, menos cercano a la estética del grupo. El título del disco aparece en las vallas de publicidad, anunciando una marca de ropa (Don Algodón), sin consentimiento alguno. El promotor del concierto de Las Ventas de Madrid huye con el maletín del dinero.”

LA HUELLA SONORA.COM

Terminan la gira con Enrique incluido, que pese a lo reciente de su operación y su delicada salud aguanta todo el calendario, cerrando con el que sería el último concierto de la banda, el 30 de septiembre de 1990 en el campo de fútbol de Las Rozas.

Santiago: “El ambiente era muy tenso, y la enfermedad de Enrique hacía muy difícil tocar y hacer giras. La cosa se mantuvo durante unos años porque había buen rollo. Nosotros tocábamos muy poquito, pero a base de empecinamiento llegamos a sonar como las bandas internacionales. Ése fue el mérito de Radio Futura, pero costaba mucho curro, y cuando se empezaron a multiplicar las dificultades, todo el mundo llevándose la pasta por todos los lados… estallaron los nervios. Entonces nos miramos y dijimos: ¿Estamos vivos? ¿Qué hacemos después de esto? Hay que parar, esto se nos come. Nos hartamos de ver walkie-talkies en los pasillos, corbatas llenas de farlopa, sonrisas de pilladores…».

TENTACIONES (EL PAÍS), 1998

El grupo detiene su actividad durante la mayor parte de 1991, pero aún les faltaba un disco para terminar su contrato. Jo Dworniak les propone hacer un disco de remezclas, algo no tan usual por aquella época, y el trío acepta. En octubre viajan de nuevo a Londres y allí producen “Tierra para bailar”, con 8 remezclas de algunas de sus canciones más rítmicas, una versión de “Tierra” de Caetano Veloso, y un tema nuevo, la fantástica “El puente azul”, inspirada en un bar de Candem Town.

Con el disco ya publicado, en 1992 el grupo anunció oficialmente su disolución con un comunicado a los medios. Este viaje había llegado a su fin. A mí me costó aceptar la noticia y no empecé a entenderlo hasta que repasé su carrera, 20 años después. Nunca volvieron a reunirse, así que su legado quedó intacto, inalterable, perfecto.

A partir del 92 aún se publicarían algunos recopilatorios, remezclas, rarezas y la estupenda edición del 25 aniversario de “La canción de Juan Perro”. Los miembros de Radio Futura siguieron adelante con diferentes combos y proyectos musicales de los que no puedo hacer más que  un somero resumen.

Enrique estuvo involucrado en mil historias: publicó varios discos (Enrique Sierra y Los Ventiladores, Klub, Colúmpiate), montó un estudio de grabación, llegó a ganar 2 premios Grammy latinos como ingeniero de sonido en sendos discos de Rosario Flores y al final de sus días colaboró estrechamente con la asociación sociocultural Escuela de Ciudadanos, de la que es Miembro Honorífico.

Luis ha publicado también en solitario, con Enrique (“Klub”), con su hermano Santiago (“Las Malas Lenguas”) y otros proyectos. Sus dos últimos discos, “Lejos” (2012) y “Lógica y proporción” (2016), en colaboración con Fernando Macaya (Los Deltonos) entre otros, son especialmente buenos. En “Lógica y proporción” hay una versión del tema de Enrique “En alas de la mentira” que pone los pelos de punta.

Santiago se transformó en Juan Perro y se fue por la senda del son latino, abriendo caminos y rescatando historias, publicó el libro “El ritmo perdido: Sobre el influjo negro en la canción española”, obtuvo finalmente su doctorado en Filosofía y ha publicado siete discos. Entre los más recientes, “Río Negro” (2011) y “El viaje” (2016), donde se encuentra a solas con su guitarra acústica.

Y esta es la historia que yo descubrí, la de Radio Futura, todavía hoy una banda absolutamente reivindicable que empezó casi como por accidente y trabajó duro en medio de la nada para construir algo enorme.

Cristina Rodríguez.
Fotos La Huella Sonora.

(Artículo publicado en el número 2 de Rock Bottom Magazine de enero de 2019).

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